¿Por qué hay tantos desahucios a personas mayores?

desahucios a personas mayores

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Por qué cada vez se producen más desahucios a personas mayores y cómo puede afectar al final de su vida.

Últimamente, son muchos los medios de comunicación que han estado hablando de casos verdaderamente tristes, donde personas mayores se han visto obligadas a tener que abandonar su vivienda.

Un ejemplo de estos casos sería la mujer de 78 años que fue desahuciada de su vivienda por deber 88€ o el caso de una pareja mayor que quisieron desalojar de su vivienda.

Indistintamente de las causas por las que se puede producir un desahucio, y de la motivación del mismo, las consecuencias que pueden tener hacen que analicemos y reflexionemos sobre ello.

Consecuencias Psicosociales de un Desahucio

El proceso de desahucio es mucho más que simplemente perder un techo sobre la cabeza; es un golpe emocional devastador que puede desencadenar una serie de reacciones psicológicas y sociales. Entre las consecuencias más comunes se encuentran:

  • Estrés y Ansiedad: La incertidumbre sobre el futuro y la presión financiera pueden desencadenar niveles extremos de estrés y ansiedad en los individuos afectados. La sensación de impotencia ante una situación fuera de su control puede ser abrumadora.
  • Depresión: La pérdida del hogar puede llevar a sentimientos de desesperanza, tristeza y aislamiento social. Las personas afectadas pueden experimentar una pérdida de autoestima y una sensación de fracaso, lo que aumenta el riesgo de depresión.
  • Impacto en las Relaciones Sociales: Los desahucios pueden provocar tensiones en las relaciones familiares y sociales. La vergüenza y el estigma asociados con la pérdida del hogar pueden hacer que las personas se sientan avergonzadas y eviten el contacto con amigos y seres queridos.
  • Problemas de Salud Mental y Física: El estrés crónico y la inestabilidad emocional pueden tener un impacto negativo en la salud mental y física de los afectados. Las investigaciones han demostrado una correlación entre los desahucios y un aumento en los problemas de salud mental, como trastornos de ansiedad y depresión.

Consecuencias de Vivir en la Calle Después de los 65 Años

La falta de vivienda es una situación especialmente desafiante para las personas mayores, ya que enfrentan una serie de desafíos únicos en comparación con otros grupos demográficos. Algunas de las consecuencias de vivir en la calle después de los 65 años incluyen:

  • Mayor Vulnerabilidad a Enfermedades y Lesiones: Las personas mayores que viven en la calle tienen un mayor riesgo de sufrir enfermedades crónicas, lesiones y discapacidades físicas debido a la falta de acceso a atención médica adecuada y condiciones de vida precarias.
  • Aislamiento Social: La falta de vivienda puede llevar al aislamiento social y emocional entre las personas mayores, ya que enfrentan dificultades para mantener conexiones con amigos, familiares y servicios de apoyo.
  • Mayor Riesgo de Abuso y Explotación: Las personas mayores sin hogar son más vulnerables al abuso físico, emocional y financiero. La falta de protección y apoyo adecuados aumenta su riesgo de ser víctimas de explotación por parte de otras personas sin escrúpulos.
  • Deterioro de la Salud Mental: La falta de estabilidad y seguridad puede tener un impacto devastador en la salud mental de las personas mayores sin hogar. La depresión, la ansiedad y otros trastornos psicológicos son más comunes entre este grupo vulnerable.

La Importancia de la Vivienda para el Bienestar Social y Emocional

La vivienda no es simplemente un techo donde estar; es un derecho humano fundamental que juega un papel crucial en el bienestar social y emocional de las personas. Algunas razones por las cuales la vivienda es esencial para el bienestar incluyen:

  • Estabilidad y Seguridad: Tener un hogar proporciona estabilidad y seguridad emocional, lo que permite a las personas concentrarse en otros aspectos de sus vidas, como el trabajo, la educación y las relaciones interpersonales.
  • Sentimiento de Pertenencia: El hogar es más que un espacio físico; es un lugar donde las personas pueden sentirse seguras, cómodas y conectadas con su comunidad. Tener un lugar al que llamar hogar fomenta un sentido de pertenencia y arraigo.
  • Mejora de la Salud Mental y Física: La vivienda adecuada está asociada con mejores resultados de salud mental y física. Proporciona un entorno seguro y privado donde las personas pueden cuidar de sí mismas y de sus familias.
  • Participación Comunitaria: Tener una vivienda estable facilita la participación en la comunidad local, lo que puede promover el sentido de solidaridad, cooperación y apoyo mutuo entre los vecinos.

En resumen, los desahucios y la falta de vivienda tienen consecuencias devastadoras en el bienestar psicosocial de las personas.

Es fundamental abordar estos problemas con empatía, compasión y acciones concretas para garantizar que todos tengan acceso a una vivienda segura y adecuada. Solo a través del apoyo comunitario y la solidaridad podemos trabajar hacia un futuro donde cada individuo tenga la oportunidad de prosperar y vivir con dignidad.

El Trabajo Social durante un desahucio

El trabajo social desempeña un papel fundamental en los procesos de desahucio, proporcionando apoyo emocional, recursos y orientación a las personas afectadas.

Los y las trabajadores/as sociales estamos capacitados para abordar las necesidades complejas de los individuos y las familias que enfrentan la pérdida de vivienda, ofreciendo una variedad de servicios que incluyen:

  • Apoyo Emocional: Los trabajadores sociales brindamos un espacio seguro para que las personas expresen sus emociones y preocupaciones relacionadas con el desahucio. Ofrecemos apoyo emocional para ayudar a mitigar el estrés, la ansiedad y la depresión asociados con la pérdida del hogar.
  • Asesoramiento Legal y Recursos: Los/las trabajadores sociales ofrecemos asesoramiento legal y conectan a las personas con recursos legales disponibles, como servicios de asistencia legal gratuita o abogados especializados en temas de vivienda. Esto ayuda a garantizar que las personas conozcan sus derechos y opciones legales durante el proceso de desahucio.
  • Acceso a Recursos Comunitarios: Los/las trabajadores sociales colaboramos con organizaciones comunitarias y agencias gubernamentales para proporcionar acceso a recursos como refugios temporales, programas de vivienda subsidiada, alimentos y asistencia financiera de emergencia.
  • Desarrollo de Planes de Acción: Trabajando en estrecha colaboración con las personas afectadas, desarrollamos planes de acción personalizados para abordar sus necesidades inmediatas y a largo plazo. Esto puede incluir la búsqueda de vivienda alternativa, la obtención de ayuda financiera o la conexión con servicios de salud mental.

Ante el crecimiento de estos casos, son cada vez más los compañeros y compañeras que se están especializando en este ámbito. Para ello, se están formando en este sector.

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