El trabajo social frente a las manifestaciones

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Las manifestaciones agrarias llegan a España y Europa, pero ¿qué podemos hacer desde el Trabajo Social?

Para los que me vais conociendo, me gusta estar pegado a la actualidad y sentir el pulso de la ciudadanía; todo ello, siempre enfocándolo desde el Trabajo Social.

En los últimos días, no dejamos de ver en la televisión o periódicos las múltiples manifestaciones por parte del sector agrario tanto en nuestro país cómo en otros de la Unión Europea.

Manifestarse siempre tiene un gran coste, por un lado, el económico, pero por otro el emocional.

Al ver las noticias, me he estado planteando ¿desde el Trabajo Social podemos hacer algo en este tipo de situaciones? Y cómo siempre (o casi siempre), la respuesta es sí.

Por ello, quiero compartir contigo tres roles que podríamos jugar actualmente ante esta problemática. Pero antes de todo ello, es importante poner algunos puntos sobre la mesa.

Los movimientos sociales

Podríamos decir que las manifestaciones van de la mano de los movimientos sociales. Entendemos estos movimientos por esos fenómenos formados por colectivos, con el objetivo de crear redes de apoyo mutuo y conseguir las metas planteadas.

Las manifestaciones surgen, sobre todo, cuando la cuerda está tan tensa que está a punto de romperse. En ese momento, se puede preferir pagar el alto precio de manifestarse con el fin de conseguir el objetivo deseado.

En nuestra profesión, también hubo un momento de movimiento social. Se llamó la «marea naranja», de aquello hay bastante escrito y todavía resuena en algunas paredes…

En los últimos años, algo que hay jugado un papel crucial para el éxito de una manifestación ha sido las redes sociales. Y sí, las redes sociales tienen también un lado positivo.

Un ejemplo lo vimos durante el movimiento del 15M a través de Twitter. Y en la actualidad, la organización del colectivo agrario se está gestionando a través de WhastApp, concretamente de sus comunidades.

Tres roles del Trabajo Social ante las manifestaciones

Si has llegado a leer hasta aquí, decirte, que ahora viene lo mejor. Definir el Trabajo Social es una tarea ardua y depende de qué autor o autora se trate, puede dar una u otra definición.

Teniendo en cuenta el tema que nos ocupa, podemos decir que parte de la misión del Trabajo Social sería la de atender, visibilizar y denunciar.

Cómo te comentaba al principio del blog, una manifestación supone un alto coste económico y emocional. En este sentido, el Trabajo Social podemos ser ese «bastón» o esas «muletas» que las personas manifestantes necesitan.

Apoyo de recursos

Teniendo en cuenta que somos la profesión experta en trabajar con la persona y el entorno, podemos apoyarles en la creación de cajas de resistencia. Se denomina así al mecanismo para aliviar la situación económica que pueden pasar las personas por no trabajar.

A través de microdonaciones de vecinos y vecinas, comunidades, etc., se genera un fondo de contingencia. Posteriormente, y en función de la situación de cada persona y familia, se podría hacer un reparto justo para apoyar la economía.

Por otro lado, estaría el apoyo emocional. Estar en huelga supone estar expuesto o expuesta a una gran presión, muchas veces lejos de tu familia… y soportar eso emocionalmente, no es sencillo. Nuestra labor, en este caso, podría ser la de sostenerles emocionalmente, disminuir posibles tensiones que surjan dentro del grupo, etc.

Mediación

Si en algo somos buenos y buenas como profesionales es en llegar a acuerdos. El Trabajo Social podría realizar una labor de mediación entre las partes: en este caso entre el sector de la agricultura y las administraciones públicas.

Nuestra perspectiva imparcial, podría ayudar a que las partes llegaran a acuerdos. Si te interesa el ámbito de la medición en Trabajo Social, te recomiendo leer este artículo.

Visibilizar

Otro aspecto que caracteriza a la profesión es que somos agentes de cambio, un canal de denuncia y debemos visibilizar las injusticias sociales.

Este último apartado es crucial para el éxito de una manifestación, porque lamentablemente, al paso de los días, suelen caer en el olvido.

Nuestra labor en este caso no debe ser centrando en contar que hay una manifestación, sino en visibilizar por la situación que están pasando las personas, cómo está afectando a sus familias y entorno, y conseguir que la sociedad empatice.

En conclusión, desde el Trabajo Social podríamos ser agentes de cambio en estos movimientos sociales tan necesarios. Aunque me temo, que por ejemplo en las universidades no se habla de este papel, o incluso ni se menciona el movimiento de la «marea naranja». Por eso, debemos ser cada uno de nosotros y nosotras las que nos formemos y seamos parte activa del cambio.

Aprovecho este artículo y que has llegado hasta el final, para hacer una reflexión.

Tal vez tú también estás en ese grupo de WhastApp, donde de vez en cuando hay ganas de cambio, pero nadie se arremanga a la hora de trabajar. Te recomiendo huir de este tipo de comunidades, porque es muy frustrante que se esté visibilizando constantemente el problema… y nadie se anime a dar un paso al frente.

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