2 mins de aprendizaje
Descubre los errores que más se repiten a la hora de tomar decisiones y enseña a las personas con las que intervienes a evitarlos.
Tomar decisiones es una parte inevitable de nuestra vida cotidiana. Desde las más triviales, como qué ropa usar, hasta aquellas que pueden cambiar el rumbo de nuestra vida, como elegir una carrera o aceptar un nuevo empleo. Sin embargo, muchas veces, caemos en errores mentales que nos llevan a decisiones poco acertadas. En este artículo, exploraremos cinco de estos errores y cómo evitarlos.
Con este blog pretendo explicarte esos pensamientos que tienen las personas, y que les impiden avanzar en su recuperación. Conocerlos y saber cómo evitarlos, te ayudarán a la hora de intervenir con ellos.
Venga, te dejo que te saltes alguna parte...
Confundir lo trascendental con lo trivial
Uno de los mayores errores al tomar decisiones es dedicar demasiada energía a cuestiones que tienen poco impacto en nuestra vida. Según estudios, tomar decisiones consume recursos cognitivos, lo que significa que gastar tiempo en aspectos irrelevantes puede dejarte agotado para decisiones realmente importantes.
Cómo evitarlo: Deben aprender a priorizar, a tomarse su tiempo con las decisiones trascendentes y resuelve las triviales rápidamente. Por ejemplo, si están decidiendo qué cenar, es mejor optar por una opción práctica y reservar las energías para cuestiones más relevantes, como planificar su futuro profesional.
El perfeccionismo como trampa
El perfeccionismo puede parecer una virtud, pero a menudo es un obstáculo para tomar decisiones. Las personas perfeccionistas tienden a buscar el control absoluto y evitan asumir pequeños errores, lo que las lleva a la procrastinación o a decisiones tardías.
Un ejemplo clásico: Pasar horas eligiendo el regalo “perfecto” cuando el destinatario probablemente valore más el gesto que el regalo en sí.
Cómo evitarlo: Confía en tu intuición y acepta que los errores menores no afectarán significativamente el resultado final. Como dice la famosa frase de El Principito: «Lo esencial es invisible a los ojos.»
Aferrarse a ideas preconcebidas: el sesgo de afirmación
Este sesgo nos lleva a buscar información que confirme nuestras creencias y a ignorar lo que las contradice. Por ejemplo, si crees que una dieta específica es la mejor, es probable que te centres solo en testimonios positivos e ignores estudios que sugieren lo contrario.
Cómo evitarlo: Sé consciente de tus creencias y busca opiniones opuestas. Mantén la mente abierta y evalúa la información de manera objetiva.
Caer en la falacia del costo hundido
Este error ocurre cuando seguimos invirtiendo tiempo, dinero o esfuerzo en algo solo porque ya hemos invertido mucho, aunque no sea lo más racional. Un ejemplo típico es seguir viendo una serie que no te gusta solo porque ya llevas varios capítulos.
Cómo evitarlo: Reconoce que lo que ya has invertido no se recuperará, así que no dejes que eso influya en tus decisiones futuras. Pregúntate: «Si empezara desde cero, ¿volvería a tomar esta decisión?» Si la respuesta es no, quizá sea momento de cambiar de rumbo.
Pensar en términos de blanco y negro
A menudo, enfrentamos decisiones como si solo hubiera dos opciones: esto o aquello. Este tipo de pensamiento dicotómico nos limita y nos impide ver soluciones intermedias o alternativas creativas.
Un ejemplo común: Personas que quieren emprender se debaten entre dejar su empleo o no hacerlo, ignorando opciones intermedias como emprender a tiempo parcial hasta que el proyecto sea viable.
Cómo evitarlo: Dedica tiempo a analizar la situación desde diferentes perspectivas. Pregúntate si hay opciones que no estás considerando y busca consejo en personas con experiencia.
La clave: ser conscientes de nuestros sesgos
Todos estamos influenciados por sesgos cognitivos, esos atajos mentales que usa nuestro cerebro para procesar información rápidamente. Conocerlos es el primer paso para reducir su impacto en nuestras decisiones.
Algunos de los más comunes son:
- Sesgo de anclaje: Basarnos demasiado en la primera información recibida.
- Sesgo de disponibilidad: Dar más peso a la información reciente o fácilmente accesible.
La buena noticia es que, como cualquier habilidad, la toma de decisiones puede entrenarse. Cuanto más conscientes seamos de nuestros errores mentales, más fácil será evitarlos y tomar decisiones más acertadas.
Tomar decisiones no tiene por qué ser un proceso agotador o abrumador. Al identificar y evitar estos cinco errores mentales, podrás ahorrar energía, ganar claridad y mejorar la calidad de tus elecciones. Así que la próxima vez que te enfrentes a una decisión, recuerda: prioriza, confía en tu intuición y mantén la mente abierta.

