Los protagonistas de ’Ni que fuéramos Shhh’ son un ejemplo de resiliencia

Ni que fuéramos resiliencia

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Los más famosos de Telecinco, ahora estrellas de Ten en ‘Ni que fuéramos Shhh’, se enfrentaron a un despido, un duelo y, gracias a su capacidad de resiliencia, han resurgido.

Pongámonos en situación. Hace un año y un mes que el programa que ocupaba más horas en televisión, ‘Sálvame’, finalizó, dejando huérfana a una audiencia y sin trabajo a Belén Esteban, María Patiño, Kiko Hernández, Kiko Matamoros, Lydia Lozano, Víctor Sandoval, Chelo García-Cortés, entre otros.

Los programas de televisión terminan, es algo habitual… pero no con la agonía con la que lo hizo este programa.

En este artículo, te aseguro que te sentirás identificado con sus protagonistas como lo hiciste en algún momento mientras estaban en televisión, porque esta historia es la historia de cualquier persona que pierde un trabajo por el que lo ha dado todo.

La muerte anunciada

Como te decía anteriormente, que un programa de televisión termine es parte de las reglas del juego. Pero el cómo es la parte clave de este caso. Un cómo que afecta emocionalmente más de lo que nos imaginamos.

Una de las cosas más duras es agonizar, saber que vas a perder algo un día y tener que vivir el resto de los días sabiendo que todo lo que hagas tiene fecha de caducidad.

Esto es lo que les pasó en ‘Sálvame’. Supieron que iban a perder su puesto de trabajo con varios meses de antelación.

En ese momento, tienes dos decisiones que tomar: seguir dando lo mejor de ti o rendirte. Y es aquí donde se mide la calidad de un profesional.

Tanto los colaboradores como las presentadoras de aquel momento decidieron hacer caso a la mítica frase “el show debe continuar” y seguir entreteniendo hasta el último día a la audiencia.

Un nuevo proyecto lleno de incertidumbre

Tal vez decidieron seguir con el espectáculo porque sabían que después de ese proyecto vendría un nuevo formato televisivo.

Un proyecto para Netflix, donde daban el salto a nivel internacional gracias a ‘Sálvese quien pueda’.

Cuando uno finaliza un proyecto pero tiene otro a la vuelta de la esquina, lo vive de una manera más positiva… como un nuevo reto profesional que deja a un lado el duelo por la pérdida de su anterior puesto de trabajo.

El duelo de ‘Sálvame’

Una vez finalizado el proyecto por las Américas, toca volver a la realidad. Los teléfonos ya no suenan como antes, dejas de ser el centro de atención y toda imagen tuya de 14 años desaparece de la hemeroteca de la cadena de enfrente.

Negación, ira, negociación, depresión y aceptación son las cinco etapas del duelo. Solemos creer que estas etapas se dan ante la muerte de un ser querido, pero el duelo también se pasa ante la pérdida de una amistad, una pareja o un puesto de trabajo.

Cada colaborador vivió el duelo de una manera y en tiempos diferentes. Algunos lo aceptaron rápido, otros no entendían nada (negación) e incluso alguno que otro tenía bastante ira acumulada, porque dejaba de recibir ingresos y tenía miedo de verse de nuevo en una situación vulnerable.

Aunque con tiempo, actitud y compañía, tanto Belén, María y el resto del equipo consiguieron aceptar la nueva situación y volver a creer en ellos mismos para seguir haciendo lo que mejor saben: televisión.

‘Ni que fuéramos Shhh’: un ejemplo de resiliencia

La resiliencia es la capacidad de adaptación frente a una situación adversa. Es como si tocaras el fondo de la piscina y te impulsaras fuertemente para volver a sacar la cabeza a la superficie.

Y justamente eso es lo que les pasó con el nuevo programa ‘Ni que fuéramos Shhh’. Aunque hay que recordar que en un principio el programa llevaba otro nombre, ese Shhh en realidad era “Sálvame”.

No olvidemos que aunque hayamos tenido una pérdida, es bueno seguir mencionando y recordando a esa persona (en este caso, programa) con cariño y amor.

María Patiño: ejemplo de autosuperación y confianza en sí misma

Si tengo que destacar a alguien con una gran capacidad de resiliencia, autosuperación y confianza en sí misma, esa es María Patiño.

En esta nueva etapa, he podido ver a una María entregada más que nunca a su trabajo. No quiero decir que antes no lo hiciera, pero es verdad que ahora pone toda la carne en el asador con el objetivo de entretener al público.

Antes era mucho más fácil por la gran cantidad de medios con los que disponían. Pero el programa y la productora han demostrado que no hay proyectos grandes o pequeños, sino profesionales buenos o malos.

Con unos recursos mínimos, con un presupuesto bajo, son capaces de entretener cuatro horas diarias en directo: que no tienen declaraciones de los protagonistas, pues cogen unos muñecos y representan las escenas; que no tienen operadores de cámaras, cogen un móvil y nos muestran la realidad.

Y a todo esto se le llama resiliencia. No han querido quedarse en la queja, sino adaptarse a lo que tienen para hacer lo mejor que saben hacer: televisión.

Ahora se van de vacaciones, toca recargar pilas, asimilar todo lo sucedido pero el 2 de septiembre volverán a entrar en las casas de su fiel audiencia con nuevos colaboradores, más medios, nuevo plató pero con la magia y ganas de siempre.

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