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El acceso a la vivienda es un problema estructural, pero, ¿qué papel juega el Trabajo Social ante la crisis de acceso a la vivienda en nuestro país?
En esta ocasión, vamos a abordar un tema de gran relevancia en el contexto actual: el papel del trabajo social en la crisis de vivienda en España. Con el aumento de los desahucios y la dificultad de acceso a una vivienda digna, es esencial reflexionar sobre cómo podemos intervenir y apoyar a las personas afectadas.
Venga, te dejo que te saltes alguna parte...
Contexto de la crisis de vivienda en España
En los últimos años, España ha experimentado un incremento significativo en los precios de alquiler y venta de viviendas, especialmente en las grandes ciudades.
Factores como la especulación inmobiliaria, el auge de los alquileres turísticos y la falta de vivienda pública han contribuido a esta problemática. Según datos recientes, miles de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares debido a desahucios, lo que ha generado un aumento en la vulnerabilidad social y económica de muchas familias.
Esta situación afecta de manera desigual a diferentes segmentos de la población:
- Las regiones del sur de España presentan tasas más altas de riesgo de pobreza y exclusión social. Por ejemplo, Andalucía registra una tasa AROPE del 37,5%, mientras que el País Vasco muestra una tasa del 15,5%.
- El 87% de los jóvenes emancipados comparte vivienda en alquiler, y casi el 40% no logra ahorrar más de 100 euros al mes debido a los elevados costos de la vivienda.
- En 2024, el 26,9% de las mujeres se encontraba en riesgo de pobreza o exclusión social, en comparación con el 25,3% de los hombres
En cuanto a los desahucios, los datos también son preocupantes. En 2019 se registraron 54.006 desahucios, recordemos que esto fue el año antes de la pandemia. En 2020 hubo una disminución significativa, mientras que entre los años 2021-2023 se alcanzaron los 26.525 desahucios. Al año siguiente, en 2024, aumentó u 3,4%, alcanzando los 27.564 desahucios.
Los desahucios sigue afectando más a las mujeres que a los hombres, y más a las personas jóvenes, quiénes se tienen que enfrentar a la gran dificultad de poder acceder a una vivienda.
Consecuencias sociales y psicológicas ante la dificultad del acceso a la vivienda
Para muchas familias, el hecho de no poder acceder a una vivienda digna se traduce en una sensación de inseguridad permanente. Esta inseguridad no solo afecta la capacidad de planificar a largo plazo, sino también la forma en que enfrentan los desafíos cotidianos.
Las consecuencias psicosociales de la falta de vivienda se reflejan también en las relaciones personales y familiares. Las tensiones económicas derivadas de esta situación suelen generar conflictos entre los miembros del hogar, erosionando los lazos afectivos. Los niños y niñas que crecen sin un espacio estable para vivir pueden experimentar dificultades para concentrarse en sus estudios, y la falta de privacidad o de un entorno tranquilo afecta su bienestar psicológico. Además, los adultos que no encuentran una solución habitacional adecuada pueden aislarse socialmente, sintiéndose avergonzados o estigmatizados por su situación.
En términos más amplios, la falta de acceso a la vivienda contribuye a una exclusión social más profunda, perpetuando ciclos de pobreza y desigualdad. Las personas en esta situación suelen enfrentarse a barreras significativas para encontrar empleo, ya que la ausencia de una dirección fija complica la búsqueda de trabajo y limita el acceso a servicios básicos.
Esto no solo afecta su capacidad de generar ingresos, sino que también reduce las oportunidades de construir una red de apoyo sólida. En conjunto, estas consecuencias psicosociales no solo dificultan la mejora de las condiciones de vida, sino que también afectan la salud mental y emocional de quienes las padecen, perpetuando un círculo vicioso difícil de romper.
Funciones del Trabajo Social ante la crisis de vivienda
Estas situaciones no solo afectan a personas con bajos ingresos económicos, sino que cada vez más personas con trabajos estables también están teniendo problemas de acceso a una vivienda.
Como trabajadoras y trabajadores sociales, desempeñamos un papel crucial en la mitigación de los efectos de la crisis de vivienda. Nuestras funciones incluyen:
1. Evaluación y diagnóstico
Identificar y analizar las situaciones de riesgo habitacional en las que se encuentran las personas usuarias, considerando factores económicos, sociales y personales que influyen en su situación.
2. Asesoramiento y mediación
Brindar información sobre recursos disponibles, derechos y obligaciones en materia de vivienda. Además, mediar entre las personas afectadas y las instituciones o propietarios para buscar soluciones que eviten el desahucio o faciliten el acceso a una vivienda alternativa.
3. Gestión de recursos
Facilitar el acceso a ayudas económicas, viviendas sociales y otros recursos que puedan aliviar la situación de las personas en riesgo de exclusión residencial.
4. Sensibilización y defensa de derechos
Promover campañas de concienciación sobre el derecho a una vivienda digna y participar en plataformas que abogan por políticas públicas más justas en materia de vivienda.
Desafíos en la intervención
Nuestra labor enfrenta diversos desafíos, tales como:
- Escasez de Vivienda Pública: La limitada oferta de viviendas sociales dificulta la reubicación de las personas afectadas.
- Barreras Administrativas: Los trámites burocráticos pueden ser complejos y dilatar las soluciones necesarias.
- Estigmatización: Las personas en situación de desahucio a menudo enfrentan prejuicios que dificultan su reintegración social.
Estrategias para una intervención efectiva
Para abordar eficazmente la crisis de vivienda, es recomendable:
- Trabajo en Red: Colaborar con otras entidades y profesionales para ofrecer una respuesta integral y coordinada.
- Formación Continua: Mantenerse actualizadas y actualizados en legislación y recursos disponibles en materia de vivienda.
- Empoderamiento de las Personas Usuarias: Fomentar la participación activa de las personas afectadas en la búsqueda de soluciones y toma de decisiones.
La actuación del Trabajo Social ante los desahucios
Anteriormente, ya escribí un artículo en el blog sobre el impacto del desahucio en las familias y la importancia de informe de vulnerabilidad.
Desempeñamos un papel crucial en la prevención y gestión de los desahucios, al actuar como intermediario entre las personas afectadas, las instituciones y los propietarios.
Estamos capacitados para evaluar cada caso de manera integral, identificando factores de vulnerabilidad económica, social y personal que contribuyen al riesgo de perder la vivienda.
Desde esta perspectiva, ofrecemos orientación sobre recursos disponibles, como ayudas al alquiler, moratorias y programas de vivienda social, y acompañan a las familias durante el proceso, buscando soluciones alternativas antes de que la situación llegue a su punto crítico.
Y por supuesto, somos la profesión referente para elaborar los informes de vulnerabilidad y así poder evitar un desahucio.




